rodolfo pacheco, perù
Ícaro ensaya su primer vuelo* Rodolfo Pacheco
La primera tristeza que invadió su corazón de niño: Saber que no era un ave Que no podía volar Y saber que eso era tan físico como su odio a sí mismo Que más bien iba a ser un hombre de bien y olvidarse de tantas cosas Desagradable aroma de su inocencia Cada tarde ensaya su vuelo y cae siempre de cabeza Llora, gime, mira con envidia a las aves Alguna vez probó marihuana Pero aquel viaje terminó en una golpiza Pero no se rinde Crea artilugios de poeta, sueña con plumas y que es un ave fénix Hermoso, ÍCARO, pero tonto, tercamente, cae mil y mil veces Y así crece, con dolor, pero no le salen alas Le salen brazos con los que trabaja de noche Y piernas con las que huye de día Huye de aquella maldición de estar pegado a la tierra De aquella estúpida gravedad Que no lo deja volar Quiere dejar atrás todo dolor Emigrar a una tierra donde nadie lo dañe Donde pueda hacer piruetas en el aire, feliz, ÍCARO.
* De Alucinada Cordelia (Hipocampo Editores 2006). Revista Poentos 2 (Hipocampo Editores, 2007) tomado de: http://laterriblenostalgia.blogspot.com/2008/03/ultimo-adios-para-el-poeta-rodolfo.html
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Por lobogabriel - 21 de Marzo, 2008, 18:19, Categoría: poesia
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